martes, 29 de mayo de 2012

¿A qué saben los bichos?

Como ya sabréis todos, el verano pasado cuando más afloraba el aburrimiento comencé a coger la bici para perder los kilos que había ido ganando tras caña y caña en los montaditos. Este año he ido el triple a los montaditos, así que he empezado desde mayo con las sesiones de ciclismo.

A priori parece una decisión bastante sensata, te ahorras los 40 grados a la sombra del verano y llegas a tiempo de perder la tripa cervecera antes de la piscina. Pues olvidaos, coger la bici en primavera es aún peor que cogerla en verano.

Os digo por qué. Hoy he salido a las 17:30 de la tarde. A las 17:35 de la tarde ya había recibido el impacto de al menos 3 bichos en la cara. Dos en el ojo izquierdo y uno en la nariz. Aún así no ha minado mi moral y  he seguido mi trayecto, al fin y al cabo estaba pasando por un parque y era normal cruzarse con algún mosquito o similar.

Llegando al Parque Lineal del Manzanares, a unos 10 kms de distancia de mi casa, la acumulación de los bichos era brutal debido a la abundante vegetación de la zona, pero yo había aprendido ya a esquivarlos (o eso creía) la cabeza abajo, sin mirar al frente, que los bichos se estrellarán en el casco. Parecía una decisión de lo más inteligente, pero ni muchos menos. Cuando estas a punto de atropellar al hijo de un gitano, te replanteas las cosas. Esquivé al niño y seguí mi trayecto, algo me dijo el gitano desde la distancia pero sólo alcance a entender "nosequé de tu puta madre".

Pues bien diez segundos después del incidente, cuando todavía se oían las palabras del gitano en el viento, en plena bajada, algo espectacular ha ocurrido. Desafiando todas las probabilidades y todas las leyes de la física, un bichazo del tamaño de una pelota de golf y mi boca se han encontrado en el mismo espacio/tiempo. Por suerte el bicho a colisionado con mis dientes y no ha logrado introducirse dentro de mi boca por completo. Lo he cogido con mi mano sin mirar ni siquiera que era, solo he sentido que me picaba. No me pidas más detalles, no sé si era un aguijón , un mordisco o un escupitajo de ácido (espero que no haya sido esto).

Lo que más me ha jodido de esto, es que si de por sí las probabilidades de darle un morreo a un bicho eran escasas, menos probable aún es que en ese momento de un día laborable, un ciclista que iba en sentido contrario presenciara toda la escena para que el incidente fuera más humillante todavía. Tenía que haberle preguntado que era a lo que he besado... Sus colegas se estarán descojonando ahora, disfrutadlo! yo también lo haría.

Y por último, lo más impresionante de todo, no me he caído! Ya lo que faltaba por Dios!

2 comentarios:

  1. jaja exagerados los andaluces dice... un bichazo del tamaño de una pelota de golf, los huevos tienes tú del tamaño de una pelota de golf jajaja Yo que tu me miraría el picotazo no te vayas a levantar a lo spiderman Muy buena entrada, me he reído mucho jajaja

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  2. jaja, yo creo que deberías invitar al bichajo a cenar, qué menos...

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